Santiago Hormanstorfer
Estimados lectores, tengo la fortuna de iniciarlos en la lectura de un nuevo número de nuestra querida revista Enlaces, el vigésimo octavo. Comencemos por la portada que, fiel al estilo editorial, nunca es solo decorativa.
A fines de un agosto todavía demasiado frío, Betina Pietro, con una obra de su serie “Una tarde atípica”, nos transporta a la orilla de una playa fuera de temporada, un contexto ideal para la lectura.
El número comienza con la reposición de un texto de Jacques-Alain Miller, “Algoritmos del psicoanálisis”, que pese a haber sido publicado originalmente en 1978, se presenta como una referencia de absoluta vigencia. No solo porque el significante “algoritmo” es un significante amo que domina nuestra época, sino por el aporte que significa en la problematización del dispositivo del pase, que se presenta como trabajo de las escuelas de la AMP.
De este artículo extraigo un rasgo, que me parece que ilustra bien la propuesta de esta revista. Dice: “La doble postulación, matemática y poética, que se equilibra en el estilo de Lacan, ¿está destinada a permanecer en el estilo del psicoanálisis?” Creo que esta revista tiene el mérito de sostener la transmisión en ese filo entre matemática y poética.
El artículo de Mónica Torres es un ejemplo contundente de esta mixtura. En “El régimen del goce”, comienza por desplegar con claridad el funcionamiento complejo de los matemas y cuantores en las fórmulas de la sexuación y concluye ubicando el lugar del analista, no como poeta sino como aquel que podría permitir al analizante ser su propio poema.
La poética de Clarice Lispector nos enseña gracias Fabián Fajnwaks cómo un analista puede servirse de una artista para precisar los conceptos y como una artista puede servirse de la escritura para hacerse un cuerpo.
Y en este punto encontramos el concepto que se esparce por toda la revista. El cuerpo escapa incluso más allá de los límites que el dossier que se le dedica le impone.
En la entrevista realizada por Laurent Dupont y Éric Zuliani titulada “El género y los cuerpos”, Éric Marty lo propone como un concepto problemático, enigmático y casi imposible de tratar en el campo de las personas que se posicionan en el espacio del pensamiento, y es por eso que para intentar tratarlo recurre también al arte. En otra entrevista, “El cuerpo en la contemporaneidad” llevada a cabo por Antonio Di Ciaccia y Fabio Galimberti, Fabrizia Di Stefano, filósofa transexual se ocupa del cuerpo trans y sus posibles síntomas. Dice “no es necesario operar sobre el propio cuerpo, hay que operar tal vez con el propio cuerpo”.
El cuerpo trans y su norma es tratado en profundidad por Eric Laurent en “Reírse de las normas” donde ubica cómo toda norma se extravía para dar cuenta del goce, razón por la cual podríamos “reírnos de las normas, no tomarlas en serio de la buena manera”.
En el dossier CUERPO encontraran precisas referencias. Cito solo algunas. Blanca Sánchez en “Una relación imperfecta” se sirve de dos viñetas de parentalidades trans para ubicar la diferencia entre ser y tener un cuerpo y la posibilidad de poder y saber hacer con él. Patricia Moraga en “Cuerpos sexuados” se ocupa de las diferencias en el armado de los cuerpos sexuados, de las relaciones posibles tanto para el lado hombre como para el lado mujer con el cuerpo y el síntoma, sin hacer de la anatomía un destino.
El cuerpo está presente también en el pase. En la distinción entre angustia y emoción que hace Osvaldo Delgado y como acontecimiento de cuerpo tal como se recorta en el testimonio de Florencia F. C. Shanahan.
El cuerpo se estremece al leer los textos que Laura Baumarder y Florencia Cinquemani dedican a “Campo minado” en el año en que se cumple el 40° aniversario de la guerra de Malvinas. Una obra con la que Lola Arias “buscó encontrar la imagen repetida, el recuerdo que quedó impregnado en el cuerpo de esos excombatientes y ha conseguido llevar a escena de un modo poético”. Para ellos, nuestro homenaje.